febrero 27, 2009

Un triste año nuevo tibetano. Por Ven. Damchö


Normalmente este tiempo del año nuestros vecinos tibetanos aquí en Dharamsala están felizmente cocinando, limpiando y comenzando sus rondas de visitas amistosas para compartir la bienvenida del año nuevo, que empieza el próximo miércoles de acuerdo con el calendario lunar tibetano. Yo me estaría preparando para una larga pausa de las oportunidades de estudiar o leer textos con mis maestros tibetanos. Pero este año, mis maestros me han dicho que está bien que nos sigamos encontrando para trabajar juntos y tener clases la siguiente semana. Yo noté el gran movimiento de limpieza que acompaña estos días de fiesta, sin embargo, aparte de eso, ellos no están celebrando el año nuevo este año. Como ellos explican no sería apropiado adoptar un tono festivo cuando muchos tibetanos fueron asesinados el año pasado, y muchos más están aún cautivos en prisión en Tíbet. Un artículo de NY Times dice: Parece que los tibetanos en Tibet están bajo presión de las autoridades del gobierno chino para mostrar sus caras felices y seguir con los negocios –o día de fiesta- como es usual. La mayoría difícilmente lo hace así por todos los reportes.
Y aquí, los tibetanos en el exilio tienen la libertad de celebrar o conmemorar como ellos lo vean apropiado, sin embargo la temporada está siendo marcada por machas de paz, huelgas de hambre, y una preferencia general por honrar los sacrificios de los que están en Tibet, más que de disfrutar el sabor de su libertad en el exilio.
Este año que viene es particularmente doloroso para los tibetanos porque marca 50 años de que ellos perdieron su país. Con la invasión de la fuerza comunista en 1959, después del compromiso de no – violencia como el camino para recobrar su país.
Este camino hasta ahora no ha producido una sola concesión sustancial de aquellos que continúan ocupando Tibet y dirigiéndolo como si fuera su propio país, que finalmente en eso se ha convertido.Reflexionando en la falta de éxito de la política anterior Su santidad el Dalai Lama urgió a los tibetanos a adoptar el así llamado “Camino medio” en el cual ellos renuncian a sus demandas de independencia para Tíbet y buscan en su lugar un estado más modesto de autonomía en el que los chinos permanecen con el dominio formal sobre Tibet pero los tibetanos tienen autonomía en la práctica de su religión, y siguen sus políticas internas – un poco como la relación de los 50 estados del gobierno federal en lo U.S.- Esto también ha sido negado completamente por los oficiales chinos. El penoso reconocimiento de la falta de progreso incluso hacia estos objetivos más modestos, al principio de este año los refugiados tibetanos de todas partes del mundo se reunieron para votar y decidir si ellos continuarían respetando el camino medio sugerido por Su Santidad el Dalai Lama. El resultado de la votación fue afirmar la determinación colectiva de mantener la no violencia como la piedra angular de su respuesta a la opresión china hacia Tibet y continuar esperando suavizamiento de la política en China.
Incluso las huelgas de hambre reflejan los principios de combinar una determinación firme y una sabiduría gentil. Aquellos que se niegan a comer y beber para expresar su solidaridad con los que están en prisión y para registrar su protesta por la situación en Tíbet, no se fuerzan hasta la muerte. Más bien las personas viene ayunan juntas por algunos días, y después dejan su lugar a otros queriendo hacer este sacrificio simbólico de su bienestar temporal, pero suficientemente sabio para hacerlo sin sacrificar sus vidas.

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